EL DESAPEGO ES EL ACTO MÁS DOLOROSO Y EL MÁS ELEVADO DEL AMOR INCONDICIONAL

El desapego duele, duele mucho, ¿sabes por qué?

Duele porque hay que soltar lo que amas, dejarlo ir, o eso creemos … Ese dolor es mental; no es dolor, es sufrimiento lo que nos hace sufrir, es el miedo alimentado por el ego por la creencia arraigada de la posible pérdida, de una posesión que no existe, que no es real… Ya que no podemos poseer a alguien que no es nuestro, que nunca lo fue y que nunca lo será …

Si lo pensamos bien, no nos pertenecen nuestros padres, ni nuestros amigos, ni nuestra pareja, ni siquiera nos pertenecen nuestros hijos, son seres libres e independientes, con su propio camino por recorrer, al igual que nosotros … Por eso no hay que subyugar la felicidad de unos hacía los otros. Si no eres feliz tú sólo, no lo serás con nadie.

El apego es el controlador de todos los tiempos y épocas, es el que nos ancla en un presente ausente … Sin embargo, el desapego te mantiene en el aquí y ahora. Se trata de soltar al otro sabiendo que pase lo que pase, «todo es perfecto». 

Y sí, puede que eso nos duela bastante, porque hasta ahora la sociedad en la que vivimos, nos ha enseñado que éramos alguien si teníamos posesiones materiales, se olvidaron de decirnos que cuanto más poseemos, más esclavos somos…  Por eso creo que la independencia afectiva, es el mayor regalo que nos podemos hacer, a ti y a tus seres amados. Y cuando lo logras, entonces y sólo entonces, puedes gritar a los 4 vientos que por fin has alcanzado la verdadera libertad.

¡Recuerda, el desapego es desprenderte de las cosas con facilidad, sabiendo que nada sale de nuestras vidas si no es sustituido por algo mejor!

Paz Arboledas (Humanista) 

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