Para vivir de aquí en adelante, que el que he vivido hasta ahora.
Me siento como aquella niña que se ganó un paquete de “dulces” y los primeros los comió con agrado, pero cuando percibió que ya quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Has dejado de ser tú, te estás volviendo amargado y solitario.
No, respondí; no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo sabio. He dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mí me agrada ser, he dejado de buscar la